lunes, 30 de julio de 2018

La mujer en la gesta emancipadora (I)

Las mujeres peruanas no fueron ajenas las luchas independentistas.


Acabados de celebrar un  nuevo aniversario de la proclamación de nuestra independencia, valga la oportunidad para recordar a algunas de las mujeres que participaron en las circunstancias más difíciles de los movimientos emancipadores, como esposa, hermana, madre o hija.

Sin tener en cuenta su condición social, ellas colaboraron oculta o abiertamente mandando provisiones, soldados y armas; actuando como eficaces portadoras de informaciones (a los patriotas les informaban sobre el movimiento de las tropas realistas, y a estos le proporcionaban informaciones falsas);  encubriendo a los patriotas; auxiliando a los combatientes; preparando uniformes y vestidos para los soldados; y enfrentando personalmente al adversario, en forma valiente y heroica.

No faltaron quienes, demostrando arrojo y audacia, realizaron actos armados para obstaculizar el avance del enemigo o causarle algunas bajas. Esas acciones permanecen casi desconocidas y conviene resaltarlas.

Otras tantas heroínas tupacamaristas murieron peleando por la revolución; tras ser capturadas fueron ahorcadas o descuartizadas y otras murieron misteriosamente en los navíos que las conducían al destierro en Europa.

Muchas mujeres patriotas que gozaban de posibilidades económicas daban contribuciones en efectivo, otras realizaban colecta y muchas obsequiaban ropas y alimentos. Fueron innumerables las colaboradoras anónimas que entregaban espontáneamente a los patriotas sus vacas, ovejas, papas, quesos y todo cuanto tenían para la atención de los soldados.

Otra era la presencia de las 'rabonas', auxiliares en el abastecimiento de la tropa. Ellas eran esposas o compañeras de los soldados, especialmente de los de ascendencia indígena.

De muchas de ellas se tiene pocos datos biográficos, o no están documentados. Solo se conoce de sus hazañas y permanecen a la sombra de las más conocidas y recordadas, casos de Micaela Bastidas y de María Parado de Bellido, que brillan con luz propia en las páginas de nuestra historia. 

Micaela Bastidas


Representa a la mujer revolucionaria que, junto a su esposo, participó en la revolución tupacamarista. Esposa de Túpac Amaru II, murió ejecutada en presencia de sus familiares el 18 de mayo de 1781 por mandato del feroz Areche. Antes se le cortó la lengua y se intentó quitarle la vida en la horca, pero como tenía el cuello pequeño no fue posible. Por eso se la tuvo que matar a puntapiés en el vientre, para luego ser descuartizada. Su cabeza fue llevada a la picota del cerro Piccho, sus brazos a Tungasuca y Arequipa, una de las piernas a Carabaya, y el resto del cuerpo sepultado junto a su marido. 

María Andrea Parado Jayo de Bellido


Heroína ayacuchana, colaboraba con las montoneras -de las que formaban parte su esposo y sus hijos- mediante informaciones que hacía escribir con otra persona, pues ella era analfabeta. Una carta cayó en manos del sanguinario Carratalá; fue detenida y torturada para que delatara los nombres de los montoneros pero de sus labios no salió ningún nombre.  Por no delatar a quien había escrito la misiva, se la condenó a la pena capital. Dos tiros de fusil segaron su vida.

Manuela Tito Condori
Valiente esposa de Diego Cristóbal Túpac Amaru, caudillo de la sublevación del Collasuyo. Cayó prisionera en 1783 y fue condenada a perpetuo destierro. Ella y otras 90 personas formaron parte de la 'caravana de la muerte' que, partiendo del Cuzco, debía hacer a pie el recorrido hasta el Callao. Su esposo había sido muerto, su hogar destrozado y sus hijos abandonados. Ya en el puerto, fue arrojada a una dura prisión y después embarcada con rumbo desconocido. Padeció hambre y enfermedades. Importante ante la adversidad, se apagó su vida navegando a la altura de Tarapacá.

Margarita Condori 

Otra mujer, natural de Tungasuca, que integró la 'caravana de la muerte'. Tenía 40 años y había ayudado a las guerrillas de Diego Túpac Amaru con dinero y provisiones. Murió a causa del frío y del cansancio. Su último destino sería Andahuaylas donde el padre Francisco Javier Alfaro, de la Iglesia San Pedro, le otorgó los sacramentos y la enterró el 14 de octubre de 1783.

Ventura Monjarrás
Anciana madre de Juan Bautista Túpac Amaru, fue otra de las comprometidas en la revolución del Cusco. Cuando era trasladada a Lima, junto con las dos anteriores, cayó jadeante en el camino, pidiendo un poco de agua. En respuesta los bárbaros soldados realistas la abandonaron.
Cecilia Escalera Túpac Amaru

Natural de Surimana, organizó la despensa de víveres y un fondo económico que servirían para el sostenimiento de la revolución. A pesar de su aspecto débil y baja estatura, tomó parte en los preparativos bélicos del Cerro Piccho al lado de Túpac Amaru, cuando en forma inexplicable se realizó la retirada a Tinta. Sofocada la revolución, Cecilia fue hecha prisionera y condenada a sufrir doscientos azotes en la vía pública del Cusco, para luego ser desterrada al convento de las Recogidas de Méjico. Para cumplir ese objetivo debió integrar aquella terrible caravana que hicieron a pie desde el Cusco hasta el Callao, donde fue mantenida presa en un depósito.

Juana Toribia Ara

Símbolo de la mujer patriota tacneña. Colaboró con el alzamiento de 1911. En su casa se bendijo la primera bandera de los insurrectos.
Gregoria Apasa  




Fue una heroína y revolucionaria indígena aimara que lideró, junto a su hermano Julián Apasa (Túpac Catari) y su cuñada Bartolina Sisa, una de las rebeliones más extensas contra el imperio español en el Alto Perú. Vvivió en la histórica población de Ayo Ayo. Aunque se dice que no sabía leer ni escribir, su capacidad e inteligencia la convirtieron en una las líderes más importantes de la historia de la lucha por la liberación del yugo español. En 1781, junto a su hermano, tomó Sorata (ciudad intermedia situada al norte de La Paz habitada por españoles en la época colonial). Llegó a ser considerada 'generala del ejército aimara', pues dirigía con destreza a los guerreros en el campo de batalla. En varias ocasiones asumió la conducción de las tropas militares indígenas. El 5 de septiembre de 1782 cayó prisionera junto a su cuñada Bartolina Sisa y fue condenada a muerte. La torturaron, la ahorcaron y la quemaron.

Bartolina Sisa 

Esposa de Túpac Catari, fue jefe de batallones indígenas donde demostró gran responsabilidad y organizó el batallón de guerrilleros indígenas y grupos de mujeres que colaboraban con la resistencia en los diferentes pueblos del Alto Perú. Tomó parte activa en La Paz y de Sorata, ordenando represar el río que pasa por la ciudad para provocar una inundación que debía romper los puentes y aislar a la población. Este plan fracasó, ella fue detenida, ahorcada, descuartizada y quemada por los españoles.

Paula Huamán y Eufracia Ramos


Estas patriotas fueron mártires de la independencia y cayeron valientemente ante la crueldad del general español Canterac, que había ocupado y arrasado los pueblos de la sierra central. Fueron ellas las que intervinieron activamente en el aprovisionamiento a los miembros de las guerrillas dirigidas por el patriota Miguel Artica. Fueron sometidas a crueles interrogatorios y torturas para obtener datos sobre los movimientos y efectivos patriotas, pero  callaron prefiriendo la muerte antes de traicionar a la patria. Antes de ser fusiladas se les cortó la lengua.

Marcela Castro 

Fue acusada fue acusada de haber alentado el alzamiento tupacamarista en Marcapata y de no haber delatado a los que intervinieron en él. Se la condenó a ser arrastrada a la cola de un asno, llevando soga de esparto el pescuezo, para que sea objeto de burla. Luego fue descuartizada y su cabeza puesta en el camino hacia San Sebastián, un brazo en el pueblo de Sicuani, otro en el puente de Orcos, una pierna en Pampamarca, otra en Ocongate y el resto del cuerpo quemado en una hoguera en la plaza y sus cenizas arrojadas al aire.


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