martes, 31 de julio de 2018

Dios y sus respuestas

Por César Augusto Dávila

Aunque ustedes no  lo crean, siempre he tenido -y tengo- fe en Dios, si bien la mejor lección sobre su existencia, me la obsequió el actorazo Kirk Douglas, experto en personificar forzudos gladiadores cuasi romanos, o capos de la pachanga, allá por los tiempos de Eliot Ness y la 'Ley seca'.

La entrevista se produjo en Los Ángeles, USA, en 1962, gracias al generoso trámite y translation de un colega chalaco de nacimiento, largamente afincado en tierras gringas.

Bueno, el cuento -o la Biblia, según Kirk, que jamás fue ningún santo-, va más o menos así:

Me informaron en los estudios (de cine, se entiende) que proyectaban filmar 'Werstrling Hemingway' ('En lucha con Hemingway'), historia que trataba de un par de vagabundos 'filósofos', que deambulan por ahí, sobreviviendo a duras penas.

De primera lectura, me fascinó uno de los personajes e incurrí en la vanidad de suponer que me venía como anillo al dedo, y así se lo comuniqué a mi representante. Él me comentó que pensaba lo mismo, pero que la directora asignada al proyecto, exigía que 'todo' el reparto 'audicionara' ante ella, leyendo e interpretando el guion. De nada sirvió que  alegara que eso de audicionar era para principiantes, en tanto yo tenía ya una larga y exitosa trayectoria en Hollywood. Pero, considerando que me interesaba 'hacer' uno de los personajes, 'audicionaría' pues, humildemente.  

Llegado el momento de mi prueba, la directora, se mostró muy exigente en detalles a mi juicio intrascendentes, tales como hacerme correr de espaldas y dar varias vueltas a un amplio set. Pero yo quería el papel. Incluso, exhausto, vuelto a mi casa -yo que soy judío- recé humildemente, rogando a Dios que me dieran el rol del vago más viejo.

A los pocos días, mi representante me llamó para decirme: "Lo siento, Kirk, la directora le ha dado el papel a Richard Harris."

Confieso que lloré como un principiante, de pura rabia y envidia.

Meses más tarde, se estrenó la película, y mi representante me  procuró un video completo de la versión final. No podía creerlo. El film se tornaba aburrido después de las primeras escenas y no solo Dick (Richard Harris), que además es mi amigo, sino todo el reparto, parecía actuar 'por compromiso' y anhelante por salir del paso. En suma, la producción estuvo tres semanas en  cartelera y fue retirada en vista de su fracaso de taquilla.

De haber conseguido yo, el ansiado papelito, quizás hubiera experimentado un duro revés para mi carrera. Y entonces entendí a Dios, en la certeza de que siempre escucha nuestras oraciones. Y también comprendí que, en su momento, cuando nos atiende, decidiendo por nuestro bien, su respuesta es: ¡No!

Muchas gracias, Mr. Douglas.

¡Alabado sea Dios! Él bien sabe lo que nos toca.


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