viernes, 20 de abril de 2018

Piqueo político

Otra vez, Andrés

Lo hemos dicho varias y lo volveremos a repetir cuantas veces sea necesario hasta que se nos grabe bien: Cuando en el Perú un terrorista estornuda, a la mayoría de nuestros políticos les da escalofríos y se ponen a tiritar. Se ponen a temblar como si el mundo se nos viniera abajo cuando la justicia libera a algunos de los presos por terrorismo, al cumplir con la condena que le dio la sociedad, como diría Daniel Santos. Ocurrió cuando se liberó a la norteamericana Lori Helene Berenson; después cuando se hizo lo propio con Maritza Garrido Lecca; luego con la abogada Martha Huatay, etc., y ahora con la excarcelación de Osmán Morote Barrionuevo y Margot Liendo Gil. Todos habían cumplido sus condenas y, de acuerdo a la ley y la justicia, tenían que salir libres. Nos guste o no.


"¡Ampáranos Dios mío! ¡Protégenos, Virgencita, que viene el cuco!

Con la misma candidez

De inmediato saltaron los políticos buscaportadas de siempre, esta vez encabezados por el procurador anticorrupción Milko Ruiz, quien –como se lo han recordado los jueces que tomaron la decisión- jamás dijo esta boca es mía cuando el 13 de marzo de 2017 se dispuso la inmediata libertad de los dos cabecillas terroristas por el vencimiento del plazo de prisión preventiva dictada contra ambos. Su 'olvido' o mala memoria -en todo caso su incapacidad para el cargo-, trató de ocultarla calificando la decisión como 'infame', 'deplorable' y 'favorece al terrorismo'. ¿Por qué no dijo lo mismo en su oportunidad? ¿Dónde estaba? ¿Pescando truchas en una laguna de la sierra, quizás? Lo cierto es que a ese señor se le escapan las tortugas. Y debieran mandarlo a su casa a criar hormigas por incompetente.

Al pan, pan

Hablemos claro. Tanto Morote como Liendo cumplieron su condena de 25 años de cárcel… ¡hace cinco años! Sin embargo, seguían con prisión preventiva mientras se le procesaba por el caso Tarata, por el que podrían ser condenados a cadena perpetua. Lo único que queda es que los jueces, que han tardado cinco años en investigar el caso sin, aparentemente, llegar a una conclusión definitiva, aceleren el proceso, inicien el juicio oral y, finalmente, los condenen.

Y al vino, vino

Está claro, pues, que la decisión del Colegiado A de la Sala Penal Nacional, conformada por los jueces René Martínez Castro, Edwin Campos Barranzuela y Jhonny Contreras Cuzcano está enmarcada dentro del "ordenamiento jurídico y constitucional vigente en nuestro país", como ellos mismos lo explican en su comunicado emitido tras los cuestionamientos lanzados desde diversos sectores. El que no actuó o no supo actuar en su momento, que vaya a llorar a la playa.


Sala Penal: la ley es la ley y hay que cumplirla.

Desagradecidos

Las declaraciones de nuestros cuestionados políticos hicieron eco entre los vecinos de la casa donde Morote cumplirá su prisión preventiva en Chaclacayo. Cinco mujeres con un altavoz mostraban su malestar por tan incómodo vecino, como si desde ahí el senderista pudiera iniciar la destrucción del país. "¡Sálvese quien pueda!", las faltó gritar. Que alguien les diga que se abriguen y busquen protección. Tamaña estupidez es propia de nuestro pueblo desinformado e inocentón. Más bien, debieran agradecer que ahora su zona esté estrechamente vigilada, con policía las 24 horas del día. Ni los vecinos de San Isidro tienen esa suerte.

Desorientados

Francamente, no entendemos a qué tanto ruido si el suelo está parejo. Reaccionamos como niño descubierto en plena travesura, sin saber dónde meterse. Y recién nos acordamos de la magnitud del terrorismo que desangró a nuestro país, se proponen nuevas leyes para hacerle frente a futuras acciones de los liberados o de quienes siguen pregonando el 'pensamiento Gonzalo', y muchas propuestas más. Es decir, buscamos poner el parche después de. Al final, comprobamos que todo ha sido pura pose y que solo se habló para las tribunas. Muchos son los terroristas que ya están libres. ¿Y qué ha pasado? ¿Se ha vuelto a ver banderas con la hoz y el martillo o perros colgados de los postes? Dejémonos de locudeces, y a otra cosa mariposa.

Sed lex

Lo que no se puede negar es que quien cumple con su condena tiene que salir libre. Si los jueces no supieron aplicarles una pena mayor, no es culpa de los senderistas ya libres, los excarcelados ni de los que en algún momento tengan que salir en libertad. Las leyes se han hecho para cumplirlas y quien purgó su pena tiene derecho a reinsertarse en la sociedad. Si insiste en seguir cometiendo el mismo delito, ya sabe a qué atenerse. Lo que no nos debe es temblar la mano para sancionar a todos los que delinquen. Incluidos los congresistas corruptos y condenados por la justicia, claro está. ¿Se oye, padre?

Aquí lo dejamos. Por ahora.

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