sábado, 28 de abril de 2018

Pero… ¿cómo empezó todo?

Por César Augusto Dávila ('Perro Mundo')


Hace tiempo que me mantengo alejado de la política, por algo así, como prescripción médica. Sin embargo, de cuando en vez, no puedo evitar un análisis más o menos dribleador, acerca del pintoresco circo -a veces tragicómico- que rige nuestros destinos de desconcertadas gentes.

Claro que resultaría, como se dice, ocioso remontarnos a los orígenes de nuestra amada patria, cuando don José pasó las de Caín, un lejano 28 de julio, para lograr más o menos algo así como 36 adhesiones al toque independentista, en medio de un océano de pipiriguas que navegaban en las nubes, soñando seguir siendo "súbditos de nuestra católica majestad española".

Sí, pues. Cada cholitranco o zambocracio -para no hablar de 'tapadas' ni 'entretenidas'- se alucinaba por entonces más castizo que la calle de Alcalá, en tanto uno que otro 'diablomúsico' juraba descender de algún esquivo conde o marqués, coetáneo de don Francisco, que en materia de académicas luces -para obviar otras notas- solo alcanzaba, y con la justina, a dibujar con paciencia cazurra su mataperra firma, a la topa tolondra, como se dice en el caló de los toreros.

Así éramos y al parecer seguimos siendo, en cuestión de apapachar argentinos chamulladores y ahora venecos que, refugiados y todo, nos miran aquí, en nuestra propia tierra, desde el alto ventanal de su desprecio. Y sin embargo, pronto los veremos en plan de catedráticos de universidad ficha y acaso editorialistas de El Peruano. Ya se ha visto casos, pues como en su tiempo dijo don Manuel, el librepensador: "La patria peruana es amorosa madre del extranjero y despiadada madrastra de los peruanos", guárdame esa flor.

Bueno pues, resulta que cierto día, don Alan -padrino del enano 'Tripedo'- se arañó todito ante la posibilidad de que el hoy Marqués de Varias Cosas (made in Characatolandia) llegara a la presidencia, y entonces, pues, inventó al 'chinito del tractor', que según azarosa investigación  de la 'Chichi' Valenzuela, siempre fue japonés, hasta que el 'Doc' lo nacionalizó miraflorino.

El Architerko, vigente por aquellas lunas, creyó motejar a dicho mostrenco made in Kumamoto, llamándolo 'peruano de tercera generación', sin imaginar que tal chaplín habría de ser nada menos que  carta de triunfo, de alguien que años más tarde, candidatearía a una senaduría en ponjilandia, reinvindicando su verdadera nacionalidad, con la adquirida de yapa por toda su prole.

Llegado el día de aquellos lejanos comicios, nuestro reverendo electarado eligió al ponja -con enganche del 'Doc'- y hubimos de soplarnos a tan escamosa pareja por diez años completitos, que fue la duración del más corrupto de nuestros gobiernos de los  últimos times.

Y como suele suceder en las pelis de horror, cuando creímos haber despertado de la pesadilla, descubrimos que manan. Dos de los graciosos vástagos de este engendro neoaprista se habían convertido, por obra y gracia de nuestra psicología masiva, uno, en el político más votado de los últimos calendarios y la otra… en nuestra emperatriz en la sombra.

Este par de jóvenes nipocriollos andan medio peleados, por una sencilla razón. La 'emperatriz' solapa, siempre trató de mantener en cana al jefe de la yakuza, temiendo que al desembarcar de Canadá, le "escupiera el estofao", como cantaba el 'Carreta' Jorge Pérez, en tanto, el pulpín ponja, hábil para embobinar al bobonaje, aplicó a su síster uno o dos buenos cortos al plexo, mochándole la bancada y amenazando destaparle la cacerola, cosa, desde luego, conjurada por el 'api', que de política criolla sabe más por viejo que por diablo y prefiere ver unidos a sus vástagos, en vez de perder el tranvía, porque aquí, hasta eso puede pasar, desde que alguien descubrió en los Barracones del Llauca hace rato está lloviendo para arriba, justo en el barrio de faites y apretadores.

Así las cosas, don 'Vitocho' que mató dos veces al recordado presi Paniagua, nos pronostica-mismo Nosfregamus chicha- que el tío Vizcarra solo prolongará su mandato hasta cuando Keiko, nuestra emperatriz bamba, decida ajustarle el sweter, mientras ordena a sus huestes del hemicirco seguir bombeando al populórum con el retorno del Senado y la nueva ley que meta cabe a cualquierita que pueda incomodarle la carrera a Palacio.

Francamente, dan ganas de pedirle a don Alan que invente otro cuento para, sacando la bola de atroden del arco, librarnos de la siniestra posibilidad enunciada, lo cual no es imposible en nuestro pandemónium de Yesenias, Ananculis y sobre todo Mamani superstar, que sin recordar si acaso alguna vez fue al colegio, se dio el lujazo de tumbar a un rejugado lobbyes boy graduado en Harvard y diplomado en otra American University cuyo nombre no recuerdo. ¡Vamos, tío Alan! Usted, por ejemplo, podría inventar un frentacho de esos, bien democráticos para, sacándole pica a sus excumpas del PAP, salvarnos de la ponja Emperatriz de las Sombras, enviándola a ver telenovelas con 'Losser' Flores. ¿Qué nos dice? Podría, para empezar, aliarse con Kenji, por ejemplo. ¿Cómo la manya?

 

 


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