sábado, 16 de junio de 2018

Los guerreros que necesitamos

Publicado en el diario oficial El Peruano el sábado 16.06.18


Muchos piensan que fue un milagro. No  pensamos igual. Más realistamente, creemos que fue un premio a la constancia, a la tenacidad; a esa fe que no  todos tenemos en nosotros mismos. Esa fe de la que carecemos la mayoría de peruanos, que muchas veces nos hace retroceder ante el primer inconveniente que encontramos en el camino, y nos devuelve al punto de partida.

Es el corolario de una fe en nuestra propia fortaleza, de pensar que tenemos la razón, aunque otros no lo consideren así; que sabemos que hemos obrado bien, no importa como piensen los demás.

Estamos hablando, lógicamente, de Paolo Guerrero y su lucha por lograr la meta que se impuso cuando fue sancionado por la FIFA y lo mandaba tempranamente a pelar papas en sus cuarteles de invierno. No retrocedió cuando el máximo ente del fútbol mundial le impuso una sanción de un año. Insistió y se la rebajaron a seis meses. Insistió ante el TAS, y se la aumentaron a 14 meses. Insistió ante el presidente de la FIFA y otra vez se le dijo no.  Insistió ante el Tribunal Federal de Suiza… y logró que le hicieran caso y le dieran la razón.

Lo ocurrido con el capitán de nuestro seleccionado demuestra que son pocos los nacidos con un número en la cabeza, un cartel en la frente o una marca en el cuerpo, que los convierte en predestinados, en hombres (o mujeres) designados para cumplir un papel en la vida, que los hace trascendentes y dignos de ejemplo. Y por eso llevan un nombre o un apellido que los convierte en tales.

Ha demostrado, además, que, como Luther King, él también tenía un sueño, y ese sueño se ha cumplido. Él mismo lo dijo: "Ya no hay límites. Ya no hay sueños imposibles, porque está demostrado que cuando los peruanos nos unimos, todo es posible", en la carta que escribió apenas conocida la decisión final.

Y nos hizo recordar la oración del doctor Barnard: "Piensa que puedes y podrás… Si piensas que estás vencido, lo estás… Piensa en grande y tus hechos crecerán… La batalla de la vida no siempre la gana el hombre más fuerte o el más ligero… porque tarde o temprano el hombre que gana es aquel que cree poder hacerlo…"

Qué ejemplo para todos los peruanos, para nuestra clase política en particular, carentes por completo de una mística puesta al servicio de los demás. En el caso de Guerrero, al servicio de millones de aficionados que creían en él. Lo que no ocurre con la mayoría de nuestros políticos, en los que nadie cree.

Independientemente de lo que ocurra en el Mundial de Rusia, del papel que desempeñe en la cancha y de que nos clasifiquemos o no, Guerrero ha demostrado que el Perú necesita de un líder que se identifique con sus pares, de un capitán que se iguale con quienes están bajo sus órdenes, o están a su servicio, no al revés.

Más aún, los peruanos necesitamos  de alguien que empiece de abajo y llegue arriba gracias a su fe y su constancia; que no se amilane por las piedras que encuentre en su camino, que construya un liderazgo con su esfuerzo propio, y luche hasta el final sin darse por vencido, sin bajar la guardia.

No necesitamos de líderes que surjan por herencia, que se alcen gracias a un apellido heredado, sin capacidad de liderazgo, que nunca le han ganado a nadie, que no se les conoce lucha alguna en las aulas, en el callejón donde nacieron, en el barrio en que se criaron, en las luchas juveniles como los muchachos de Mayo del 68, ni por último en ninguna lucha sindical, con muchos etcéteras más.

Los estamos viendo ya con los 'líderes' que se creen capaces de ocupar un próximo asiento municipal, pese a que son ilustres desconocidos, sin representatividad ni pasado de lucha a favor de los demás, simples hijitos de papá, o familiares cercanos; sin contar los muchos con graves antecedentes penales, y otros etcéteras más.

Quiera Dios que esto no nos lleve a proponer a este guerrero como presidente de la República, y así convertir a un futbolista en político, como alguna vez se hizo con una vedette y se propuso hacer lo propio con un destacado gastrónomo.

Al contrario, lo que habría que hacer es convertir a los políticos en futbolistas de lucha, en líderes con mística; dispuestos, como decía la Madre Teresa de Calcuta, a vivir para servir, y no para servirse del poder para su beneficio personal.

Si esto último ocurriera alguna vez, ese día quizá podamos contar con Guerreros dirigiendo los destinos de nuestro país y conduciéndonos al progreso material y espiritual que todos anhelamos.

Si tal ocurriera, tendríamos que considerar que, esta vez sí, se trataría de un verdadero milagro.

José Luis Vargas Sifuentes

 

 

 


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