viernes, 23 de marzo de 2018

piolinadas


Una rubia pudorosa

Una rubia y un hombre se encuentran en una primera cita y después de cenar van a dar una vuelta en carro. El chico estaba convencido de que las cosas iban bastante bien, así que le pregunta a la chica si quería ir al asiento trasero del carro. 

- ¡No! -dice la joven rubia.

 El chico pensó entonces que la chica no estaba lista todavía. La situación se puso bastante caliente y el chico hace de nuevo la pregunta.
- ¡No! -grita la rubia de nuevo.

 

Las cosas se pusieron aún más calientes, la chica comenzó a desnudarse y el chico se había bajado los pantalones. 

- ¿Quieres ir al asiento de atrás ahora? -pregunta el chico en un tono esperanzador.
- ¡Por última vez, NO! -dice la chica.

El hombre sintiéndose más frustrado que nunca le pregunta:

- Bueno, ¿por qué diablos no quieres ir atrás?

La rubia lo mira y le dice: ''Porque parecerá que viajo en taxi, ¡yo sola atrás y tú conduciendo!''


Una mujer en el trono celestial

Una mujer se encuentra frente las Puertas Perladas, en el cielo. San Pedro la saluda y le dice: "Estas son las Puertas al Cielo, querida. Pero debes hacer una cosa más antes de que puedas entrar."

La mujer, muy emocionada, le pregunta a San Pedro qué debe hacer.

- Deletrea una palabra -responde San Pedro.

- ¿Qué palabra? – pregunta ella.

- Cualquier palabra -responde San Pedro-. Es tu elección.

La mujer responde rápidamente:

- Entonces la palabra que deletrearé es amor… A-m-o-r.


San Pedro la recibe y le pregunta si no le importaría tomar su lugar en la puerta por unos minutos mientras él tomaba un descanso. La mujer acepta, se sienta a la silla de San Pedro cuando un hombre se acerca a las puertas. Ella se da cuenta de que es su esposo.

- ¿Qué pasó? -le grita la mujer- ¿por qué estás aquí?"

Su esposo la mira por un momento, y luego le dice:

- Estaba tan triste cuando dejé tu funeral, que tuve un accidente. ¿He llegado al cielo?

- Todavía no –responde ella- primero debes deletrear una palabra.

- ¿Qué palabra? –pregunta él.

- Electroencefalografía –responde ella.


Diario de una señora en un crucero

Mi diario... Día 1

Ya estoy preparada para este maravilloso crucero.
He cogido mis mejores vestidos. ¡Estoy tan emocionada!

Mi diario... Día 2

Hemos estado todo el día en el mar. Estaba precioso, vi algunos delfines y ballenas.
¡Qué bien empiezan las vacaciones!
Hoy encontré al Capitán y me pareció un hombre interesante.

Mi diario... Día 3

He estado todo el día en la piscina, paseando por cubierta, en el gimnasio, en la sauna, y dando bolas de golf...
El Capitán me ha invitado a su mesa a cenar. Fue un honor y me lo pasé maravillosamente. Es un hombre muy atractivo y atento.

                                                                                         

Mi diario... Día 4

He estado en el Casino del barco y gané $ 110.

El Capitán me invitó a cenar con él en su camarote. Tuvimos una cena lujosa y espectacular con ostras, caviar y cava. Me preguntó si me quedaba con él y decliné la invitación. Le dije que no quería serle infiel a mi esposo.

Mi diario... Día 5
He vuelto a la piscina y me he quemado un poco al sol. Me he ido al piano bar a pasar allí el resto del día.
El Capitán me ha invitado a unas copas, la verdad es que es un hombre encantador. Me preguntó otra vez si quería pasar la noche con él y le he vuelto a decir que no. A lo que me contestó que si seguía negándome a estar con él, él hundiría el barco. ¡Me he quedado aterrada!

Mi diario... Día 6
Hoy he salvado la vida a unas 1,600 personas. ¡Estoy tan contenta!

Mi hijo es mejor

Cuatro mujeres católicas toman un café juntas y hablan de los importantes que son sus hijos. 

La primera le dice a sus amigas: "Mi hijo es sacerdote. Cuando entra a una habitación, todos lo llaman "padre".

La segunda mujer católica afirma: "Bueno, mi hijo es obispo, y cada vez que entra en una habitación, la gente exclama: "Su Excelencia".


La tercera mujer católica dice, engreída: "Bueno, no quiero menospreciar a sus hijos, pero el mío es cardenal, y cada vez que entra a una habitación, la gente dice: "Su Eminencia".

La cuarta mujer católica toma su café en silencio. Las tres primeras mujeres le dicen de manera sutil: "¿Y tu hijo...?"

Ella responde: "Mi hijo es un stripper magnífico de grandes medidas y de cuerpo torneado. Cada vez que aparecen público, todos exclaman: "¡Dios mío!"

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