viernes, 16 de marzo de 2018

Piolinadas


10 Matrimonios y todavía virgen

Un abogado se casó con una mujer que se había divorciado previamente de diez maridos.
En su noche de bodas le dice a su nuevo esposo: "por favor, se amable, todavía soy virgen".
"¿Qué?" dijo el desconcertado novio. "¿Cómo puede ser eso si te has casado diez veces?"

Bueno, el esposo 1 era un representante de ventas: no cesaba de decirme lo bueno que iba a ser, pero nunca llegó. El marido 2 estaba en servicios de software: nunca estaba realmente seguro de cómo se suponía que funcionaba, pero dijo que lo investigaría y me contestaría.
El esposo 3 era de los servicios de campo: dijo que todo se controlaba de manera diagnóstica, pero que simplemente no podía hacer funcionar el sistema. El esposo 4 trabajaba en teletienda: aunque sabía que tenía el pedido, no sabía cuándo podría entregarlo.
El marido 5 era ingeniero: entendía el proceso básico, pero quería tres años para investigar, implementar y diseñar un nuevo método de vanguardia. El esposo 6 era de finanzas y administración: creía saber cómo, pero no estaba seguro de si era su trabajo o no.


El marido 7 estaba en marketing: aunque tenía un buen producto, nunca estuvo seguro de cómo posicionarlo. El esposo 8 era psicólogo: todo lo que hacía era hablar de ello. El marido 9 era un ginecólogo: todo lo que hizo fue mirarlo. El esposo 10 fue coleccionista de sellos: todo lo que hizo fue... ¡Dios! ¡Le extraño! Pero ahora que me he casado contigo, ¡estoy realmente emocionada!
"Bien", dijo el nuevo marido, "pero, ¿por qué?"

"Oh, eres un abogado. ¡Esta vez sé que me van a joder!"


La vocación de Jaimito

Una guapa y joven maestra se encuentra en una de sus clases cuando le dice a sus alumnos: - A ver niños, decidme qué parte de mi cuerpo os gusta más, y yo voy a adivinar qué es lo que vais a ser cuando seáis mayores. A ver Pedrito, ¿qué te gusta más de mi cuerpo?
- Su pelo, maestra.
La maestra responde:

- Entonces tú serás peluquero cuando seas grande… A ver Pablito, a ti, ¿qué te gusta más de mi cuerpo?
- Sus ojos, maestra.
- ¡Ah!, entonces tú vas a ser oculista, Pablito.


- A ver Dieguito, ¿y a ti?
- A mí me gusta su sonrisa, maestra.
- Muy bien, entonces tú serás dentista cuando seas grande, Dieguito.
- A ver Jaimito, ahora dime tú lo que más te gusta de mí.
- Yo para qué le digo nada maestra, acabo de descubrir que quiero ser lechero.


El nuevo gerente

Una empresa entendió que había llegado el momento de cambiar el estilo de gestión y contrató un nuevo gerente general. El nuevo gerente vino con la determinación de hacer cambios y hacer la empresa más productiva. El primer día, acompañado por sus principales colaboradores, hizo una inspección en la empresa. En la planta todos estaban trabajando, pero un muchacho estaba recostado contra la pared con las manos en los bolsillos.


- ¿Cuánto gana usted por mes? –Le preguntó.
- Cuatrocientos euros señor, ¿por qué? - respondió el muchacho sin saber de qué se trataba.

El gerente sacó 400€ del bolsillo y se los entregó al joven, diciendo:
- Aquí está el sueldo de este mes. Ahora desaparezca y ¡no vuelva nunca más! 

El joven guardó el dinero y se fue, de acuerdo a las órdenes recibidas.
El gerente entonces, orgulloso, preguntó a un grupo de operarios:

- ¿Alguno de ustedes puede decirme qué hacía ese joven?
- Sí, señor - respondieron atónitos los operarios-. Vino a entregar una pizza...


¿Te volverías a casar?

Un matrimonio está en la cama y de repente la mujer le pregunta al marido:

– Cariño, ¿Qué harías si yo muriese?

– Pues… no sé. ¿Por qué?

– ¿Te volverías a casar?

– No, en absoluto.

– ¿Es que no te gusta estar casado?

– Si… pero…

 – ¿Entonces por qué no te volverías a casar?


– Pues… bueno, vale, probablemente volvería a casarme.

– Ajáaaa… ¿Y vivirías con ella en nuestra casa?

– A menos que ella tuviese otra, creo que sí.

– ¿Y dormirías con ella en nuestra cama?

– Pues sí, me imagino que sí.

– ¿Y dejarías que se vistiese con mis ropas?

– No sé, si ella quisiese, ¿por qué no?

– Vaya, vaya… ¿Y cambiarías mis fotos por fotos suyas?

– Francamente, creo que sería lo más apropiado.

– La mujer sale de la cama mientras apunta amenazadoramente con el dedo 

- ¿Y la dejarías usar mis palos de golf?

– Ah no, eso sí que no. ¡Es zurda


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