lunes, 19 de marzo de 2018

Las Cortes de Cádiz y la primera Constitución Española

El 19 de marzo de 1812, día de San José, las Cortes de Cádiz aprobaron la primera Constitución Española, que puso fin al poder absoluto de la monarquía, proclamó la libertad de prensa y abolió la Santa Inquisición, entre otras decisiones revolucionarias para la época. Aquí un poco de la historia. 

 

Constitución de la Pepa. Cádiz, 1812, inspirada en la Constitución francesa de 1791. Por ello, sus postulados fueron muy radicales para la época.

Con casi toda la Península ocupada por Napoleón, y bajo las bombas de los franceses, se celebraron en Cádiz unas Cortes destinadas a cambiar el rumbo de la historia de España

A las 9 de la mañana del 24 de septiembre de 1810, un centenar de diputado inauguraron las cortes generales y extraordinarias, que pasaría a la historia con el nombre de Cortes de Cádiz.

Era una decisión revolucionaria, con la que las Cortes despojaban al monarca de su poder absoluto y sentaban las bases de un régimen constitucional, el primero de la historia de España. 

El número de diputados que asistieron a las Cortes de Cádiz fue variable: en la sesión inaugural hubo unos cien, 185 firmaron la Constitución y 223 asistieron a la sesión de clausura. Procedían de toda España y hasta de América, pues las Cortes pretendieron dar los mismos derechos a los españoles del Nuevo Mundo. (Entre ellos se encontraba el limeño Vicente Morales Duárez, quien fue elegido presidente de las Cortes el 24 de marzo de 1812 por los diputados americanos y españoles tras la prisión del rey Fernando VII, por la invasión francesa de José Bonaparte -apodado 'Pepe Botella'-. Con ese cargo reemplazó al rey de España, con sus mismas prerrogativas, por lo que recibía tratamiento de majestad.)

Entre los diputados se formaron enseguida dos grandes grupos ideológicos: los partidarios del absolutismo y del viejo orden tradicional, llamados por sus enemigos 'serviles', y los liberales, partidarios de reformar la sociedad del antiguo régimen. Fueron estos últimos quienes llevaron la voz cantante, ayudados por el ambiente que se vivía en Cádiz, convertido en un auténtico hervidero de liberales.

La prensa jugó también a favor de ellos. El 10 de noviembre de 1810, las Cortes decretaron la libertad de imprenta, suprimiendo la censura previa de las obras políticas. Después de años de censura y prohibición existía la posibilidad de opinar libremente. Los debates se hicieron públicos, surgieron tertulias, y se multiplicaron los periódicos y las publicaciones; entre ellos El Conciso, el Semanario Patriótico y El Robespierre Español.

  

'¡Viva la Pepa!' Óleo de Salvador Viniegra, pintado en 1912, recrea el momento en que las Cortes de Cádiz promulgan la Constitución de 1812. Der.: Monumento a las Cortes de Cádiz.

La labor legislativa de las Cortes de Cádiz fue enorme. Muchos decretos tuvieron por objetivo abolir las instituciones del antiguo régimen, como el régimen señorial de propiedad de la tierra (liquidado el 6 de agosto de 1811), la Inquisición o las pruebas de nobleza. También suprimieron las instituciones de control económico o social o que coartaban la libertad individual, como los gremios.

El debate en torno a la Inquisición levantó auténticas pasiones. Los liberales, imbuidos por las ideas de ilustrados y enciclopedistas del siglo veían en el tribunal un enemigo de la tolerancia y la libertad. 

El 22 de febrero de 1813, la Inquisición fue declarada "incompatible con la constitución política de la monarquía" y, al día siguiente, era sustituido por los tribunales de la fe, lo que constituyó uno de los grandes logros de las Cortes de Cádiz.

La ley de mayor trascendencia que aprobaron fue la Constitución, base de la reforma de todo el entramado jurídico y político absolutista. El texto establecía un modelo liberal de Estado, basado en la división de poderes: el monarca se encargaba del gobierno y la administración; la potestad de hacer las leyes residía en las Cortes, aunque el rey debía sancionarlas y podía vetarlas durante dos años; mientras que los tribunales de justicia eran los responsables de aplicar la ley. Se trataba de un sistema muy avanzado para la época y de hecho se convertiría en modelo de otras revoluciones liberales.

El texto definitivo de la Constitución fue promulgado el 19 de marzo de 1812, día de San José; de ahí el nombre popular de 'la Pepa' que más tarde se le daría. A pesar de la lluvia y de la proximidad del ejército francés, ese día las muestras de júbilo fueron generales y los cronistas cuentan que se oían vítores y aplausos por toda la ciudad. Los diputados marcharon en una comitiva, entre las aclamaciones y las canciones patrióticas de la población. Para perpetuar el recuerdo de la jornada se acuñaron medallas y se improvisaron composiciones poéticas.

Al volver a España, el rey Fernando VII firmó en Valencia un decreto en el que comunicaba que no juraba ni aceptaba la Constitución ni ningún decreto de las Cortes, y losdeclaraba nulos y de ningún valor ni efecto, "como si no hubiesen pasado jamás tales actos y se quitasen de en medio del tiempo". El 11 de mayo, los diputados recibieron la orden de disolución, mientras los partidarios del rey recorrían las calles de Madrid al grito de "¡Viva la Religión!, ¡abajo las Cortes!, ¡viva Fernando VII!, ¡viva la Inquisición!" Empezaba la reacción absolutista.

 

Azulejos en la plaza de España en Sevilla. Der.: Edición del texto de la Constitución de 1812 en discos de papel. Museo Histórico Municipal de Cádiz.

Un año después de la muerte de Fernando VII, en 1834, tras la restauración del sistema constitucional con la promulgación del Estatuto Real, se retoman los cambios constitucionales que serían ratificados por Las Cortes constituyentes de 1837, y consolidadas  y maduradas en las Cortes reformistas de 1845 y en el texto constitucional que estas elaboraron.

 

 

 


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