miércoles, 5 de abril de 2017

Un Niño de 492 años

1998. Damnificados de Lambayeque cruzan el cauce de un río tras la destrucción de puentes y autopistas.



El presente informe es una síntesis de los estudios realizados por investigadores como Lizardo Seiner Lizárraga, doctor en historia por la Universidad de Grenoble (Francia); los norteamericanos William H. Quinn y Víctor T. Neal y el peruano Santiago Antúnez de Mayolo (QNA), quienes elaboraron una cronología considerada clásica sobre el Fenómeno de El Niño; y Pedro Abel Labarthe, entre otros, aparte de informes oficiales y especializados publicados en la web y en diversas publicaciones nacionales y extranjeras.

El llamado fenómeno de 'El Niño' (FEN), así llamado porque suele aparecer en la última semana de diciembre cuando se celebra la Navidad, está considerado como una de las más impactantes anomalías climáticas que se registran en el planeta.

Durante décadas el FEN estuvo considerado como un episodio circunscrito a la costa norte del Perú y entendido como una corriente de aguas cálidas que desplaza hacia el sur la corriente fría de Humboldt y asociada con altos niveles de pluviosidad.

Es a partir del evento producido en 1925, en que meteorólogos, oceanógrafos y demás científicos dedicados a la observación de la naturaleza comenzaron a observarlo con más atención y lo convirtieron en objeto de sus estudios.

(Aclaremos anticipadamente que el fenómeno que se presentó hace 92 años con las mismas características como se ha presentado este año en Perú y Ecuador, se conoce como el 'Niño costero' por estar circunscrito a estos dos países, como lo detallaremos en un próximo artículo.)

Ahora se conoce que el FEN es un evento climático de enormes dimensiones que tiene repercusiones en una extensa área de la Tierra, que abarca desde la India hasta Europa, conjuntamente con América y Australia.

En 1997 se le responsabilizó por las altas temperaturas que se presentaron en la costa occidental sudamericana y Venezuela, y la sequía en Australia, Indonesia y Filipinas.

El Perú sufrió dos embates de El Niño considerados de muy fuerte intensidad en 1982-83 y 1997-98, lo que estimuló las investigaciones sobre el sistema de nuestras corrientes costeras.

De ahí que nuestro país se convirtiera en un espacio privilegiado de estudio y convirtió al FEN en un evento de primera importancia científica, por ser un escenario donde se registran consecuencias más devastadoras.


En cuanto a la historia del fenómeno, en nuestro país se han registrado 80 eventos, que podrían ser considerados como 'El Niño', aunque ninguno de los estudiosos pueden dar fe a ciencia ciertas que se tratara del mismo, salvo los dos últimos ocurridos en los últimos 20 años del siglo pasado. Se limitan a considerar como de 'alta probabilidad' que se haya tratado del mismo fenómeno.

(Se dice que un FEN habría arrasado con la cultura Moche, pero los historiadores no se ponen de acuerdo al respecto.)

La ocurrencia del FEN se registra desde 1525, según la cronología elaborada por William Quinn, Víctor Neal y Santiago Antúnez de Mayolo (QNA), que tomaron como punto de partida la exhaustiva revisión de fuentes documentales de las épocas colonial y republicana que hiciera el ingeniero Pedro Abel Labarthe.

Según esos estudios, en el Perú se registró la probable presencia del FEN de intensidad muy fuerte en 20 ocasiones (la primera en 1567 y la última en 1998), 27 de intensidad fuerte (entre 1525 y 1972) y 33 de intensidad moderada (entre 1806 y 1987).

Sin embargo, no son cifras definitivas. Según un registro del Ministerio del Ambiente, el FEN se habría presentado en 120 oportunidades, incluyendo el de 1997-98.

El Niño en la historia


1983- El FEN afectó a Tumbes, Piura y Lambayeque, principalmente.
Existen documentos que registran con certeza anomalías climáticas tipo El Niño, desde la segunda mitad del siglo XVI.

En 1579, por ejemplo, Alonso de Lucio, Defensor General de los Indios del Virreinato del Perú, presentó ante la Audiencia de Lima una demanda contra varios encomenderos de Trujillo por haber cobrado tributos a los indios a pesar de la difícil situación que estos estaban atravesando como consecuencia de las fuertes lluvias que cayeron en la costa norte en 1578, y que destruyeron sus chacras y propiedades.

El defensor solicitó la restitución de los tributos y que se eximiera a los indios del pago durante dos años más.

Mayores referencias se registran respecto al siglo XVIII. Se recuerda que en 1701 y 1720 fueron años lluviosos, en este último la más afectada fue la ciudad de Saña, por los desbordes del río del mismo nombre. Sin embargo, en 1728 el desastre fue mayor y la ciudad tuvo que ser abandonada.

Ese mismo año se desbordó el río Piura y arrasó con esta ciudad. Testimonios de la época señalan que "(las lluvias) fueron tan excesivas que corrieron ríos de agua por las calles y plazas sin saber los vecinos dónde recurrir para salvarse de semejante inclemencia (...) duraron 40 días y empezando a las cuatro o cinco de la tarde terminaban por la mañana siguiente…" La misma fuente señala que "… la desgracia referida se sintió igualmente en esta provincia de Trujillo…"

Un panorama documental más completo se registra en el siglo XIX, gracias a las descripciones de quienes recorrieron el territorio nacional y los informes pormenorizados de las prefecturas, además de los publicados en los diarios de provincias.

El comportamiento del clima en Piura en el bienio 1803-1804, según lo refiere Hipólito Unanue, fue muy caluroso (superó los 30 grados), y se presentó luego de una larga fase de sequía que se había iniciado en 1791, año en que la zona soportó lluvias torrenciales, y se prolongó hasta 1802.

En todas esas oportunidades, nuestras autoridades no habían tomado las medidas del caso y las consecuencias fueron desastrosas. Como ahora.

Ojalá no perdamos esta nueva oportunidad y emprendamos la tarea de reconstrucción y reparación de daños, acompañada de obras de prevención, teniendo en cuenta experiencias pasadas y presentes, y así no tener que volver a lamentarnos en los próximos años.



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