lunes, 22 de mayo de 2017

Deslices periodísticos

Quiero ser reportero

(Requisitos y cualidades)

 

Ya nos hemos referido a los requisitos que se requieren para ser designados héroes y los pasos a seguir para convertirnos en dictadores. Ahora queremos referirnos a los requisitos o cualidades que debe tener quien desee ejercer el periodismo, llamado "el mejor oficio del mundo" por Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura.

Claro, si se ejerce con ética y honradez.

           El reportero es la pieza clave de toda institución periodística por ser el principal proveedor de la información, es decir, la materia prima del periodismo.

Hemos elaborado este informe sobre la base de las experiencias descritas por destacados periodistas de diferentes medios del mundo. Es decir, hablamos de 'El reportero ideal'.

Un reportero no es cualquier personaje. Para realizar un trabajo tan arduo e importante como es la elaboración de un reportaje, debe reunir ciertas cualidades, nos referimos a ciertas características que harán de este el medio principal entre el lector y la noticia.

El reportero ideal debe tener las siguientes cualidades:

Vocación. Es decir, gusto y voluntad de conocer para informar de los hechos de interés colectivo.

Sentido periodístico. Un reportero debe saber encontrar el ángulo de interés general en diferentes áreas de la vida social, lo mismo en la economía, la política, la cultura o la diplomacia que, sin ser temas que deba conocer como especialista, está obligado a comprender en sus líneas esenciales.

Aptitud adquirida. El reportero que afirma y confirma su vocación con estudios teóricos y prácticos de técnicas de redacción desarrolla una aptitud superior a la de quien se capacita en el solo ejercicio periodístico de manera improvisada. Del estudio y la práctica, también forma parte el aprendizaje de los recursos tecnológicos del quehacer periodístico: uso de computadoras, bases de datos y sistemas, cada vez más avanzados, de transmisión de textos, imágenes y sonidos. La ventaja de una formación universitaria es que el futuro reportero egresa cuando menos con las nociones elementales de diversas ciencias. Sin embargo, la formación en las aulas, sin embargo, no garantiza la 'fabricación' de buenos reporteros, si estos carecen de vocación y 'olfato'. 

Honradez. El periodismo implica honradez, incorruptibilidad. Quien accede a él para obtener una credencial que le permita medrar o satisfacer propósitos mezquinos y tráfico de influencias puede llegar a ser un eficaz negociante, pero no un periodista. 

Tenacidad, La insistencia, la persistencia, la búsqueda sin tregua de un dato central, un ángulo especial de la información que se trabaja es también requisito en todo reportero.

Dignidad profesional. Esta implica una autonomía moral no solo frente a los sujetos y asuntos que trata el periodista para obtener información, sino también frente a sus compañeros de 'fuente' y de trabajo; frente a sus jefes y auxiliares. Implica, además, autonomía moral ante funcionarios de instituciones públicas, privadas y sociales. 

Iniciativa. El reportero debe cumplir no solo las órdenes o sugerencias de sus jefes sino responder a la lógica de su propia iniciativa. El reportero reacciona frente a todo imprevisto que signifique un hallazgo periodístico. 

Agudeza. Lo que ve y escucha el reportero nunca es incidental si se tiene agudeza para percibir 'la nota'; el indicio para iniciar una investigación. El hábito de la lectura permite al reportero identificar en documentos, 'a vuelo de pájaro', los puntos relevantes. Lo ideal es desarrollar una aptitud especial para leer textos 'de cabeza'. 

Dominio de la redacción. De la redacción periodística en particular. El reportero debe saber escribir de manera directa y clara su información. Si no sabe redactar, es un reportero incompleto, un recaudador de datos, por más que la institución en que trabaje resuelva el problema recurriendo a redactores profesionales para reelaborar ('voltear') los escritos originales. 

Esfuerzo de objetividad. Independientemente de sus preferencias ideológicas y políticas, el reportero debe partir siempre de los hechos, apegarse siempre a la fuerza del dato concreto, de la declaración, del documento específico, por encima de cualquier otro interés. 

Salud. Un reportero ha de estar apto para trabajar lo mismo en la aparente comodidad de la vida citadina que en la segura dificultad de sitios inhóspitos o situaciones conflictivas inesperadas.

Además de lo antedicho, un periodista debe ser:

Previsor. O sea, capaz de intuir próximos acontecimientos, hechos y situaciones.

Lector insaciable. Ninguna lectura le será ajena: libros, diarios, revistas, todo será objeto de lectura para él.

Espectador avisado. Debe frecuentar cine, teatro, radio, televisión. Conferencias y otros espectáculos.

Investigador. Un espíritu de insaciable curiosidad debe sustituir a la indiferencia.

Arreligioso. En el momento de pensar, investigar, redactar su reportaje, estar libre de prejuicios religiosos.

Desapasionado. Su única pasión debe ser la verdad. La búsqueda de información y el gusto por el quehacer periodístico requieren de apego, interés, pasión por el trabajo. En este sentido, el buen reportero dista mucho de identificarse con las masas burocráticas de turnos fijos y de expectativas puestas en los días de descanso y vacaciones. La pasión periodística mueve, arrebata, conmueve, sacude a quien quiere ser reportero. 

Imaginativo. Utilizar la imaginación para buscar nuevos ángulos a sus reportajes e ideas; pero no para deformar.

Cordial. El reportero altanero, que exige gritando, se halla muy lejos de la cordialidad.

Simpático. Obtiene más que resultados favorables el que inspira confianza con su simpatía, que el que obliga a las personas a hablar con amenazas.

Audaz. Hay que ir en busca de la información a donde esté. El límite: el respeto a los demás.

Atento. Donde menos se espera salta la noticia. El reportero deberá estar alerta y con sus sentidos bien despiertos.

Esperamos que estas consideraciones sirvan de algo a los principiantes y futuros profesionales que aspiran a ejercer esta bella profesión, llena más de satisfacciones morales y espirituales que económicas.

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